Datos acerca del desarrollo del teatro en Puerto Rico

Desarrollo del teatro en Puerto Rico


La primera noticia que tenemos sobre teatro en Puerto Rico, la encontramos en la relación de viajes, De Espafia a. Puerto Rico, (1641), obra de Damián López de Haro. En esta obra, el autor dice que se representarón comedias en el recibimiento que en su honor se hizo en la Isla. En la obra, Relación veridica (1747), también se halla una alusión al teatro en relación con la exaltación de Felipe V al trono de España.

Al calor de las alternativas del teatro europeo, especialmente el español, surge el teatro puertorriqueño. Se manifiesta en el drama histórico, sentimental social y en la comedia de costumbres.

Según datos obtenidos a través de ensayos escritos por autores puertorriqueños, entre estos Wilfredo Braschi, se le atribuyen orígenes eclesiásticos a nuestro teatro. Las representaciones se desarrollaban en interiores y atrios de iglesias pero para el Siglo XIX ya vemos las obras representadas en corrales y tablados.

Para el año 1824 se echan los cimientos de nuestro Teatro Municipal, hoy Teatro Tapia. Surgen nombres que se destacan en la primera época,tales como: Carmen Hernández Araujo y María Bibiana Benítez, seguidas por don Alejandro Tapia y Rivera padre de nuestro teatro.

Hay documentos que demuestran que nuestro teatro nació con el doble propósito de modelar las costumbres y promover la educación.

A fines del Siglo XVIII y principios del XIX no hubo gran actividad teatral.

Nuestro drama se formó al calor del romanticísmo francés y español. El mayor movimiento que hemos tenido en este género fue en la segunda mitad del Siglo XIX. Tres figuras sobresalen: Alejandro Tapia, Salvador Brau y Ramón Méndez Quiñones. El teatro de este último, a nuestro juicio, es lo más representativo que tenemos: Recoge como ningún otro la tradición iniciada por Alonso, y dramatiza con entusiasmo y preocupación las costumbres, los modos de vida y hábitos de nuestros campesinos.

Méndez Quiñones se destaca como el mejor intérprete de nuestro jíbaro con este género.

A mediados del Siglo XIX nuestro teatro va cambiando, cobrando ambiente local y observándose algún desenvolvimiento en su desarrollo. Las producciones del tema del honor eran de muy escasa originalidad aunque la tendencia era el dar solución satisfactoria al problema de la honra.

Las obras de amor, a pesar de la fuerte tradición española, se apartaban del teatro romántico europeo y del español. Se observa también en los dramas de esta época unas grandes ansias de libertad, exhaltación del heroísmo y una tendencia a alejarse de los temas nacionales. El padre de nuestro teatro lo es Alejandro Tapia, la figura más alta de la dramaturgia puertorriqueña. Ramón Méndez Quiñones es el creador del jíbaro como tipo escénico.

Más, al irrumpir el Siglo XX nuestro teatro se identifica por un visible estancamiento. Sin embargo, un destacado autor como lo es Wilfredo Braschi, "ve gestarse un teatro autóctono, si bien dentro de un pueblo de herencia hispánica y de promociones formadas en Europa." Hacia 1939 Emilio S. Belaval nos dice: "Tendremos que unirnos para crear un teatro puertorriqueño, un gran teatro nuestro donde todo nos pertenezca: el tema, el actor, los motivos decorativos, las ideas y la estática." Meses más adelante la conciencia histárica logra constituir la sociedad dramática Areyto, que monta cuatro obras de autores puertorriqueños en el término de siete meses.

Areyto es símbolo de un despertar de nuestra conciencia teatral; es el momento de obras que marcan importantes hitos como, Esta noche lueqa el jócker, de Fernando Sierra Berdecía, El clamor de los surcos y Tiempo muerto de Manuel Méndez Ballester y Mi señoría, de Luís Rechani Agrait.

Naturalmente, Areyto no surge por generación espontánea. Ha existido una voluntad de proyectar en la escena plástica, el gesto y la voz de nuestro pueblo. Así lo revelan: El qrito de Lares de Luis Lloréns Torres y Juan Ponce de León de Carlos N. Carreras y José Ramírez Santibañez, ambos inspirados en dos momentos históricos de permanente significación: el arraigo de la cultura española en la Isla y la rebelión criolla contra el regimén despótico de España. En ambas obras late un sentimiento de puertorriqueñidad.

Luis Llorens Torres amplía la constante de la mística paisajista puertorriqueña en una pintura de costumbres y ademanes jíbaros.

Busca justificar con mayor relieve el sueño de libertad nacional. En ambas obras se confunden el romanticismo y el modernismo literarios.

El teatro más reciente parte de Enrique A. Laguerre y Cesáreo Rosa Nieves, Francisco Arriví y sin olvidar cultivadores, tales como Julio Marrero Nuñez, Edmundo Rivera Alvarez, Felipe Machuca y Carmen Marrero.

En nuestra época contemporánea, el teatro puertorriqueño se enriquece, avanza y autores jóvenes dan a la literatura en general, nuevos bríos. Surgen unos escritores de amplias tendencias vanguardistas con unas preocupaciones que responden a la temática del mundo actual y una identificación del ser puertorriqueño. Entre este grupo de figuras literarias surge la de René Marqués, con su obra La carreta, que pronto vas a conocer a través del estudio de las lecciones siguientes.

El Festival de Teatro Puertorriqueño

Desde su aparición en 1958, el Festival de Teatro Puertorriqueño se revela como un proceso de creación multiple sin paralelo en la historia del país. Establece continuidad en nuestra creación dramatágica, antes esporádica y dispersa. Los autores que se aventuraban a traducir el dramático devenir del hombre y de la sociedad puertorriqueña de manera irregular,se sienten estimulados a escribir con regularidad. El suceso escénico concentra el mejor talento disponible, le imparte ritmo dentro de nuestra vida artística y trata de buscar mayores asignaciones presupuestarias de nuestro gobierno para dar mayor empuje al arte teatral.

El Festival de Teatro Puertorriqueño no só1o estimula a los dramaturgos que han sostenido en alto la llama de Areyto (1940), sino que despierta el deseo en un número de nuevos escritores para el desarrollo de su talento.

En la actualidad se comentan las obras en revistas internacionales, se les cita como ejemplares en conferencias y seminarios, o se las utiliza de texto en escuelas superiores y universidades.

Los Festivales de Teatro han iniciado el tanteo de un teatro profesional y su expreriencia acumulada respalda el asesoramiento que ofrece el Instituto de Cultura Puertorriqueña a la clase teatral del país la cual desde hace años,lucha por emplearse con continuidad en el menester hondamente significativo de la escena.

El público ha entendido que se colabora con un proceso creativo que pone a prueba la posibilidad de desarrollar un teatro nacional al tiempo que fortalece la supervivencia de una clase artística y concurre animoso a respaldar el crecimiento. El Séptimo Festival estableció récords de asistencia.

El ánimo se ha extendido a la isla entera como se puede comprobar a través de la erupción de agrupaciones dramáticas en los pueblos, especialmente en las escuelas y los Centros Culturales del Instituto de Cultura Puertorriqueña. Cemí llena las plazas municipales.

<B>Nuestro tealtro actual(1939-196...)

Areyto

En los ú1timos meses de 1939 se estrenan en San Juan dos dramas puertorriqueños de un valor artístico que superó a todas las obras predecesoras en el siglo: El clamor de los surcos y Esta noche juega el jócker. Ambas presentaciones fueron patrocinadas por el Ateneo Puertorriqueño y la segunda, escenificada por el Club Artístico del Casino de Puerto Rico. Estas dos instituciones, más la "Farándula Universitaria" y, posteriormente, el Teatro de la Universidad de Rio Piedras, trabajaban unánimes por despertar el interés escénico en la isla.

El entusiasmo producido por las dos representaciones antes citadas, movió al infatigable Emilio Belaval a fundar en 1940 la Sociedad Dramáitica del Teatro Popular "Areyto". La nueva sociedad dramática se propone apoyar el teatro isleño y modernizar su técnica escenográfica. Comienza el montaje de obras nativas y la difusión de nuestro teatro. Pronto se establecieron filiales en otras ciudades, como el notable capítulo de Arecibo. Areyto puso en escena la comedia satírica social Su señoría, del periodista Luis Rechani Agrait, natural de Aguas Buenas. En Areyto, se formó el gran dramaturgo Méndez Ballester; de Areyto salió la actual figura de René Marqués, y otros valores que, una vez desaparecido Areyto, prolongaron su influjo.


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